El Papa Francisco emprende viaje hoy a Cuba y Estados Unidos

El Papa Francisco emprenderá hoy sábado un histórico viaje a América, que incluye visitas a los países de Cuba y Estados Unidos.

La llegada del Sumo Pontífice a suelo americano por Cuba, está programada para las 4 de la tarde, en una visita que durará cuatro días y luego irá a EE.UU.

El objetivo de la visita es dar el impulso final al restablecimiento de relaciones entre La Habana y Washington, un logro que necesitan Castro, Obama y el mismo papa.

Los analistas califican el viaje como el más político y delicado de los diez que ha emprendido durante su papado.

“Será el viaje más largo y complejo”, señaló el portavoz vaticano, Federico Lombardi. La Plaza de la Revolución en La Habana, el Congreso de Estados Unidos y la Organización de Naciones Unidas serán tres de los escenarios a donde Francisco llevará su mensaje de reconciliación, respeto a los migrantes, a las mujeres y, por supuesto, a la naturaleza, tema de su última encíclica, Laudato Sí.

El papa les hablará a cubanos y estadounidenses, pronunciará 26 discursos, 8 en Cuba y 18 en EE.UU. De esos, cuatro serán en inglés, pues aunque no domina este idioma, de acuerdo con fuentes vaticanas, “el papa no quiere ser tergiversado”. Llega hoy a Cuba, antecedido por un logro histórico: el restablecimiento de relaciones entre La Habana y Washington, un hecho que se selló el pasado 20 de julio con la reapertura de embajadas en ambas capitales, pero al que le falta un detalle final: el levantamiento del embargo.

Y es en ese tema justamente en el que el papa puede tener un papel definitivo. Según vaticanistas, el gobierno cubano le volverá pedir a Francisco que use sus buenos oficios. El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, afirmó que la Santa Sede es contraria al embargo impuesto hace cerca de 50 años por Estados Unidos, porque causa “angustia y sufrimiento”. Pero Francisco, que se mueve como pez en el agua en temas profundamente delicados y quien también busca recoger frutos en esta visita, habría hecho su petición preocupado por la situación de los disidentes y el respeto por los derechos humanos.

El indulto a 3.522 presos en la isla sería un gesto de buena voluntad del gobierno cubano, que espera que esta visita vaticana tranquilice a los cubanos, ahogados por la dura economía y por la falta de cambios. Según fuentes oficiales, un encuentro con representantes de las Farc en Cuba no está contemplado, “pues el papa quiere dedicarse a consolidar su papel de mediador con Estados Unidos”.

La Iglesia católica tiene una fuerte presencia en la isla, a pesar de no ser reconocida jurídicamente y de que el catolicismo convive con cultos afrocubanos enraizados en las religiones que trajeron los esclavos. El número de fieles ha venido en crecimiento desde hace varios años. Tres visitas papales en los últimos 17 años demuestran una atención especial que el Vaticano le otorga a la isla: Juan Pablo II la visitó en 1998 y Benedicto XVI en 2012. Según explicó en la Deutsche Welle Andreas Sommeregger, autor del libro Soft power y religión, “el interés del Vaticano por Cuba es histórico: Juan XXIII intervino en la crisis de los misiles y Juan Pablo II pidió reformas. Desde hace décadas, la diplomacia vaticana ha trabajado para que la isla salga de su aislamiento”.

El papa se reunirá con el presidente, Raúl Castro, quien lo visitó en mayo para agradecer sus gestiones diplomáticas en el acercamiento con EE. UU. y lo invitó a hacer la gira que hoy comienza. También tendrá un encuentro con Fidel Castro y además protagonizará un acontecimiento que se prevé tenga la mayor asistencia: la misa en la Plaza de la Revolución, a la que asistirá Raúl Castro, quien dijo tras un encuentro con el pontífice: “Si el papa sigue así, volveré a rezar y regreso a la Iglesia”. La visita a Cuba terminará el 23 de septiembre, cuando Francisco emprenda su viaje de cinco días por Estados Unidos.

En Washington, el pontífice se reunirá con Barack Obama en la Casa Blanca, en donde dará uno de los discursos más importantes de su gira. De forma paralela el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, y su homólogo estadounidense, John Kerry, tendrán una reunión de alto contenido político. Una fuente del Departamento de Estado señaló que esta dupla ha manejado varios asuntos complejos: desde hace un tiempo comenzaron una mediación con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para rebajar la tensión con la oposición. También han hablado de la reforma migratoria en EE.UU. y del cierre de Guantánamo, asuntos en los que Obama cree que el papa le puede ser útil.

Ese liderazgo que Obama le reconoce al papa lo resumió así hace unos meses: “Él nos desafía. El papa nos pone ante los ojos el peligro de acostumbrarnos a la desigualdad. Y su autoridad moral hace que sus palabras cuenten. Con una sola frase, él puede focalizar la atención del planeta”. Y es esa autoridad la que lo llevará la próxima semana a un escenario que podría serle adverso: el Congreso de Estados Unidos. Fue invitado por el presidente de la Cámara de Representantes, el católico republicano John Boehner. “Será el primer papa en la historia en dirigirse al Congreso en una sesión conjunta”, dijo Boehner. “Sus enseñanzas, oraciones y su propio ejemplo nos recuerdan las bendiciones de las cosas sencillas y nuestras obligaciones con el prójimo”, agregó.

El próximo 24 de septiembre, cuando el papa hable en inglés ante el pleno del Congreso, John Boehner medirá el alcance de su arriesgada invitación: Francisco defenderá la reforma migratoria, pedirá el levantamiento del embargo a Cuba e “invitará” a los estadounidenses “a cambiar de modelo de vida, a servir a la creación y no a actuar como amo y devastador”, un discurso en sintonía con el de Barack Obama, por eso ya muchos tildan esta visita como un “acto de campaña demócrata”.

La convergencia política entre Francisco y Obama es evidente: el fin del embargo, la paz en Oriente Medio y el acuerdo con Irán, que recibió el respaldo del Vaticano minutos después de ser aprobado, son solo algunos temas en los que hay acuerdo.

Francisco hablará el 25 de septiembre ante 170 representantes y jefes de Estado reunidos en la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York. Su discurso será en español y se espera que abogue por los refugiados de Medio Oriente y África, los cristianos masacrados por el fanatismo, las víctimas de la trata de personas y el cambio climático.

Una visita a tres bandas, pues Obama, Castro y el pontífice necesitan con cierta urgencia que esta gira dé resultados. “Obama quiere presentar un par de logros al final de su mandato, Castro quiere el fin del embargo y aliviar sus urgencias económicas y Francisco, que ha abierto debates y dado pasos de modernización de la Iglesia, no tiene hechos concretos. En ese sentido su exitosa mediación entre Cuba y EE.UU. es un punto a favor, un claro éxito de su diplomacia, que puede ayudar a cambiar la mala imagen de la Iglesia en Occidente”, concluyó Sommeregger.