Este sábado deben renunciar los servidores públicos que tengan aspiraciones a Congreso

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La Registraduría Nacional del Estado Civil abre hoy inscripciones para inscribir o zonificar cédulas de ciudadanía con vistas a ese proceso político,

 

Hasta hoy sábado 11 de marzo tienen plazo para renunciar, los servidores y funcionarios públicos tienen intención de participar en las elecciones al Congreso de la República, que se celebrarán el 11 de marzo de 2018.

De la misma manera y dentro de ese cronograma de elecciones, la Registraduría Nacional del Estado Civil, abre las inscripciones para que los ciudadanos puedan inscribir o zonificar sus cédulas con vistas a ese proceso político,

Y con el punto final para que los miembros del Gobierno definieran si se lanzaban o no al ruedo electoral, se dará inicio también a la inscripción de cédulas de los ciudadanos que han cambiado su domicilio o que nunca han votado. Este período de inscripción va hasta el 11 de enero de 2018.

Para ello, la Registraduría Nacional del Estado Civil tendrá una jornada especial de atención en los 1.102 municipios del país para que los ciudadanos puedan llevar a cabo la inscripción. De hecho, para las elecciones de 2014 el número de cédulas inscritas llegó a 2,8 millones.

Los motores también se encienden para los candidatos que quieran participar en los comicios a través de movimientos ciudadanos o firmas, pues el 11 de marzo arranca su período de inscripción. Lo anterior también aplica para los ciudadanos interesados en promover el voto en blanco.

En el radar de los candidatos debe estar presente otra fecha: el 11 de septiembre, día en el cual ninguno de los aspirantes podrá tener un contrato con el Estado.

En cuanto a lo financiero, los comicios electorales se llevan un rubro importante en el funcionamiento del Estado dentro de su presupuesto general. Las pasadas elecciones de 2014 le costaron al erario $569.000 millones. Y dicho costo puede tener un mayor impacto si se tiene en cuenta que la abstención en las elecciones, que desde 1998 no es inferior al 55%, lleva a que muchos tarjetones se queden impresos y sin utilizar.

Por ejemplo, según cifras de la Registraduría, en las elecciones de 2014 se tenía en el país un censo electoral de 32,8 millones de ciudadanos habilitados para participar en la jornada,  y de ese total, los registros de la entidad muestran una votación de 14,4 millones tanto para Cámara como para Senado. Es decir que 55% de los electores decidieron no votar.

Una estrategia novedosa para los colombianos que viven en el exterior la presenta el ahora exregistrador Carlos Ariel Sánchez. “Una de las cosas que se deben abordar para mejorar la inscripción, en especial, de los colombianos que viven en el exterior, es la posibilidad de habilitar un mecanismo electrónico de registro, con toda la seguridad, para evitar el traslado a los consulados”, anotó.

El movimiento de recursos públicos, no obstante, ya inició con la reunión la semana pasada del presidente del Consejo Nacional Electoral, Alexander Vega, con el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. En diálogo con AL, Vega señaló que “en la reunión con el ministro le solicitamos un paquete de presupuesto para poder desarrollar las actividades preelectorales. Esto va a ser incluido en el postulado que aprobará el Congreso y que suma $12.000 millones para la vigencia de 2017. Eso se destinará a la vigilancia y control”.

La agenda electoral también marca las decisiones que los partidos políticos adopten para la elección de sus candidatos. Para el Congreso existen dos tipos de lista de candidatos: la de voto preferente o lista abierta, que es cuando el ciudadano tiene la opción de votar por el partido y por alguno de los candidatos de esa colectividad o solo por el partido; y la lista cerrada, en la que solamente se puede votar por el partido de su preferencia sin tener en cuenta nombres específicos de candidatos. A esto se suma que las curules que logre se asignan por el orden establecido en el listado.

A falta de lo que defina el Congreso en el ‘fast track’, las elecciones tendrán un nuevo jugador (partido de las Farc) con  cinco curules para la Cámara de Representantes y cinco para el Senado de la República, tal y como lo acordaron en Cuba.