Mirando de Frente

Hace pocos días me referí en esta columna a la polarización ideológico-política que hoy afecta a nuestra nación.
Esta afectación es gravísima para cualquier conglomerado social, dado que el resultado lógico de esta polarización es el odio que se desata entre los miembros de la sociedad, lo cual a su vez se refleja en violencia física, moral y de todas las clases habidas entre hermanos.
Si existieran diferencias conceptuales respecto de cualquier tema al interior de nuestra sociedad y se respetara el pensar de los demás no habría inconveniente alguno. El problema radica precisamente en que en nuestro país no se respetan las ideologías distintas a las propias y se denigra con ofensas, insultos y descalificaciones per se. No se acepta la diversidad conceptual y lo peor, se rechaza con vehemencia y beligerancia cualquier opinión que difiera de la que tenemos cada uno de nosotros.
Se ofende de manera grosera al otro. Se construyen opiniones en diarios y revistas que buscan descalificar la concepción política ajena. Se elaboran caricaturas que además de descalificar al adversario, llegan al extremo de irrespetar la condición humana del opositor, lo cual conlleva a crear un clima que en nada favorece la búsqueda de la paz, por el contrario, apuntala los factores que influyen gravemente en detrimento de ella misma.
He visto casos de obsesiones extremas con el que consideran su opositor, su rival, su contradictor. Entre ellos no es errado citar el odio visceral que se profesan Iván Cepeda y Uribe, Heliodóptero y Uribe, Petro y toda la derecha. Solo por citar algunos casos.
Ya expresé la famosa frase de filósofo Voltaire cuando expresó que estaba en desacuerdo con un concepto emitido por otro, pero a renglón seguido expuso que estaba dispuesto a ofrecer su vida para que ese contradictor tuviera el derecho a expresar su opinión.
Ese es el camino. Respetemos las concepciones ajenas y si hay que rebatirlas, hagámoslo, pero dentro del respeto que merece cualquier opinión y sobre todo la dignidad humana. El derecho a la Libre Expresión es uno de los Derechos Humanos que se debe respetar en ambos sentidos: Expresa lo que pienses, que yo también expreso lo que creo y eso se debe respetar.
Esto lo escribo con el fin de hacer un pequeño aporte a la convivencia en paz de los colombianos y espero que, por supuesto, se respete lo aquí consignado.-