Pagamentos, cerros, ríos, gatos

  • Valledupar y por supuesto los vallenatos tenemos una larga historia de emociones y de olvidos. Voy a lo primero, emociones, aquí nosotros cantamos, soñamos y brindamos con un verso que nos llegue al corazón desde hace tiempo. Sobran ejemplos. Y de olvidos ni hablemos, somos seres adaptados a muchos olvidos, algunos sentimentales, otros materiales. Yo […]

Valledupar y por supuesto los vallenatos tenemos una larga historia de emociones y de olvidos. Voy a lo primero, emociones, aquí nosotros cantamos, soñamos y brindamos con un verso que nos llegue al corazón desde hace tiempo. Sobran ejemplos. Y de olvidos ni hablemos, somos seres adaptados a muchos olvidos, algunos sentimentales, otros materiales. Yo quiero a la que me quiere, y olvido a la que me olvida, dijo Escalona. Hace pocos días había una primera línea en la defensa del río

Guatapurí, el Rey del Valle, el mismo que viene de la sierra nevada y se ríe de Valledupar…

Hace pocos meses la defensa recayó sobre el cerrito  Hurtado, que los primeros meses del año se viste de amarillo para saludarnos, entonces también formamos un grupo en redes, columnas, esquinas, conversatorios y entrevistas radiales porque corresponde salvar ese lugar de enerina visualidad; luego todos los expertos dicen que es posible encontrar en su suelo conejos, zorros, tigres y los más investigadores apuestan a la posibilidad que aniden cóndores.

En plena bulla aparecen los hermanos mayores de los resguardos indígenas para asegurar que es un lugar donde están los cementerios de sus bisabuelos y por lo tanto es un lugar sagrado. De obligatorios pagamentos. Otros estudiosos de la historia afirman que los restos del Cacique Upar reposan en su pequeña cima.

La cosa desde hace tiempo no pasa de tres semanas, luego viene el olvido y se renueva con otras personas y el mismo tema, los del río caminan más, debe ser porque la corriente se mueve, mientras el cerro es estático y así son sus defensores temporales. Muchas veces asistimos a foros sobre temas ambientales vallenatos, el río Cesar y la ciénaga de la Zapatosa, pero son tema típicamente electorales, ¡entusiasmo!, como decía el animador  de televisión.

Para qué volver a hablar de economía naranja si todos los puntos wifi, que con tanto bombo inauguraron, no funcionan y ni qué hablar de las bicicletas si el municipio ha sido incapaz de organizar el plan piloto que sería  la revolución vallenata -incluso se habló de Ciudad Bicicleta-, y hoy están encerradas en cualquier lugar imposible de saber.

Ayer hablábamos de las industrias sin chimenea, hoy de economía naranja, emprendimiento, sororidad femenina, reinventarse  y resiliencia, pero llama la atención, entre tantas noticias,que unos vallenatos estén exportando gatos a Bogotá para mascotas. Ya llevan varios viajes dicen los periodistas  en redes, hay gatos enrazados con tigrillos que tienen una cotización en el mercado y en Bogotá son la locura, casi como a los jóvenes vallenatos, algunos inútiles nombrados en este gobierno y que en poco tiempo regresarán con ganas de ser gobernadores y alcaldes, posiblemente con ellos regresen las bicicletas archivadas y el Parque de la Leyenda sea una especie de coliseo romano siglo XXI. Ojalá también sea en mármol como la Plaza Mayor.

El Cesar algodonero, ganadero, carbonífero, potencia folclórica, hospitalario con hospital Rosario Pumarejo en crisis será en poco tiempo Ciudad Felina. Y no crean entonces que nuestros visionarios ciudadanos están jugando con el futuro, apenas están gateando que es mejor. Definitivamente cuando no hay perros se montea con ellos. La gata bajo la lluvia y el gato negro vinícola no pasan de moda…