Presidente Duque prepara cambios en el gabinete para recuperar respaldo político y sortear dificultades

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Luego d la estrepitosa caída del Ministro de Defensa, Guillermo Botero, el Presidente Duque prepara cambios en el gabinete para recuperar respaldo político de los partidos y del congreso y las sortear dificultades que enfrenta su gobierno.

De momento, el primer mandatario de la nación enfrenta el reto de acertar en la escigencia del sucesor de Guillermo Botero, ante la grave situación en las fuerzas militares por el bombardeo cobtra delicuentes que terminó con la vida de por lo menos 8 menores de edad,

Según el periódico El Tiempo, a todo esto se agrega que luego de las elecciones regionales del 27 de octubre, en las que el Centro Democrático, el partido de gobierno, perdió en las más importantes capitales, el presidente Iván Duque ha sentido la implacable acción de una oposición en el Congreso que intenta ponerlo contra la pared.
Son varios los hechos de una dimensión mayor que se han ido acumulando vertiginosamente. El más notorio es la caída de uno de sus hombres de absoluta confianza, el ahora exministro de Defensa Guillermo Botero. Y a la presión política se suma la protesta social, que en el horizonte tiene marcado el 21 de noviembre como un día crucial con el llamamiento a un paro nacional.

La misma publicación señala con base en fuentes cercanas al Gobierno, que el presidente Duque es consciente de la necesidad de hacer ajustes en los liderazgos de varios ministerios. Esto implica que muy posiblemente llegarán, además de un nuevo jefe a la cartera de Defensa, rostros frescos a otros despachos.
El primer mandatario tenía en mente hacer ajustes en el año 2020. Sin embargo, los últimos hechos políticos lo han hecho reflexionar sobre la necesidad de tomar estas decisiones antes de lo que se creía.
El jefe de Estado quiere rodearse con gente de gran nivel técnico, pero también que tenga manejo político para capotear la situación actual.
Las encuestas de opinión publicadas recientemente reflejan que un segmento importante de la sociedad no aprueba su gestión. Según la más reciente de Invamer Gallup, desde mayo pasado el porcentaje de personas que creen que las cosas en Colombia están empeorando, no baja del 70 por ciento.
Y desde el mismo mes, la desaprobación al desempeño del Presidente ha mostrado una tendencia al ascenso hasta llegar al 69 por ciento en la última medición, conocida esta semana que pasó.

Aunque muchos presidentes digan que no gobiernan con las encuestas, estas cifras dificultan el sueño de cualquier mandatario.
A la dura calificación de la opinión pública se suman las críticas hechas por varios dirigentes políticos, que han ido en aumento en tono y frecuencia. La más sonora, sin duda, fue la del jefe del Partido Liberal, César Gaviria, el domingo pasado en entrevista con EL TIEMPO.
Para Gaviria, el país “no se siente interpretado, no ve al presidente Duque dedicado a resolver los problemas más importantes” y “lo que hay es un gobierno que evidentemente tiene poco dinamismo, que no tiene muchos propósitos” y “que está bregando a devolvernos a los temas del pasado”.

Desde ‘la U’, partido declarado de gobierno, también hubo voces que salieron a pedir una “reorientación” del país, como la del senador Roy Barreras, autor de la caída del ministro Botero, tras la revelación de que en un bombardeo de las Fuerzas Militares contra una disidencia de las Farc murieron 8 menores reclutados a la fuerza por ese grupo criminal.
Ha sido el golpe más fuerte para Duque en lo que lleva de gobierno, solo comparable a la caída de la ley de financiamiento y al hundimiento de las objeciones a la Justicia Especial para la Paz. Botero, además de ocupar una de las carteras de mayor peso en el gabinete, es una persona muy apreciada por su mentor, el expresidente Álvaro Uribe.
Hay en el Congreso una nueva mayoría que le está diciendo, en un claro mensaje, al Gobierno que reconduzca al país, que les ofrezca a los colombianos un acuerdo sobre temas: la implementación del acuerdo de paz en lugar de la destrucción de la paz, el restablecimiento de la seguridad y una agenda de recuperación social y económica”, dijo un Roy satisfecho, como muchos de los 67 congresistas que ya habían cantado en público su voto a favor de la salida de Botero.
Por si fuera poco, en el Capitolio empezó a correr la versión de que ahora irán por otros jefes de cartera más y entre ellos está el de Agricultura, Andrés Valencia, por la polémica regulación sobre la pesca de tiburones. De hecho, esta semana podría estarse radicando la petición de este recurso contra Valencia en la Cámara de Representantes.

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