Protesta Vallenata


A raíz de los últimos hechos de orden público, en Valledupar, la región y Colombia, por las protestas pacíficas del pueblo, algunas terminadas en desorden por la infiltración de vándalos que han desvirtuado estas jornadas, nuestros músicos emergidos todos en su mayoría, de poteros, corrales, de las mismas entrañas del pueblo, artistas que antes se pronunciaban con prontitud con sus cantos sobre todo los hechos acaecidos en la región y que luego pregonaban de aldea en aldea, caso de nuestros juglares, y después a través del disco la generación perteneciente a esa era de la fonografía.
Los seguidores observan con sospechosa extrañeza el silencio de los cantantes y acordeoneros más representativos del folclor, quienes a pesar de gozar de influencias, fama, dinero que le ha dado el pueblo con su apoyo a su carrera musical, el mismo que está en las calles protestando. Artistas que manejan tecnología de punta para pronunciarse velozmente, no lo han hecho, están autistas, distantes del pueblo.
Otorgan con su silencio el intento del gobierno de alzar y crear nuevos impuestos, ensayo que generó marchas, protestas, infiltradas por vándalos.
En este relato recordaremos algunas canciones que en el pasado denunciaron hechos lesivos a la comunidad.
En el segundo Festival Vallenato, 1969, cuando se abre el concurso de canción inédita, el maestro Gustavo Gutiérrez, presentó a la competencia su canción, “Rumores de Viejas Voces” que gano por primera vez ese evento, en esa canción manifestó Gutiérrez su malestar por los cambios de identidad que estaba presentando su región, augurio que acarrearía lo que hoy es una realidad, hechos vandálicos presentados en las recientes protestas.
“Porque mi pueblo
ya no es lo que fue
Emporio de dulce canción,
remanso de dicha y paz
amenizada en acordeón”

“Ya se alejan las costumbres
del viejo Valledupar
No dejes que otros te cambien
el sentido musical.
Sentido musical que ya quieren irse por odios y pique.
“Que la violencia no nos llegue Al Valle” fue otra canción que nos regalo ‘El Flaco de Oro’ a raíz dela irrupción del posicionamiento de este flagelo en nuestro medio. Por otro lado, el compositor, cantor y educador, del municipio de La Paz, Dagoberto López, también lo dijo en un viejo canto que fue grabada hace 40 años, por los hermanos Zuleta Diaz, “Costumbres Perdidas”, nuestras costumbres se estaban perdiendo, y se quejaba que nuestro comportamiento no era el mismo al de nuestros antepasados, de respeto, tolerancia y amor, por los padres, abuelos, el compadre, el padrino, el vecino y todo el entorno bucólico que representaban nuestros pueblos.
La situación de descontento en nuestra región fue denunciada en diversas canciones y épocas. Y por otro lado están las manifestaciones musicales de orden social, en la canción “La reforma Agraria”, de Armando Zabaleta, allí está plasmado el problema de la tenencia de la tierra en Colombia, canto que fue prohibido por el gobierno Lleras Restrepo.
“Soy”, del maestro Leandro Diaz, lamenta que todo este hecho para los de arriba. “El indio”, Romualdo Brito, denuncia la situación de extrema pobreza de los nativos Wayuu y de La Guajira en general. Lo mismo que Alberto Murgas en su canción “Grito en La Guajira”, lanzo su clamor al mundo por sus paisanos, “porque en La Guajira El agua es melancolía, solo la aridez y la pobreza perduran”. “La Ley del Embudo”, “Allá donde no llega el gobierno es donde nace esta canción”, dice, Hernando Marín.
“La Dama Guajira”, esta otra de Marín, donde exalta en parábolas las riquezas de Colombia, la dibuja como un pulpo desaforado con un millón de pescados en tiempos de subienda y llega un heredero foráneo reclamarla porque tiene riqueza. De otras latitudes del continente también llegaron otras voces que calaron muy hondo en nuestro medio, ‘El Charro’ mejicano José Alfredo Jiménez, artista con mucha influencia en nuestra región en época no muy remotas también lo manifestó en su canción, “Las Ciudades” donde preconizó: “Las ciudades destruyen las costumbres”.
El artista Argentino Piero, más familiarizado con el ambiente de las ciudades visionó en su canción, “Las cosas que pasan”, las consecuencias de una medida gubernamental antipopular en cualquier país de la región. Cantó: “Pasa un obrero con alpargatas
con veinte pesos que es toda su plata,
Pasa el ministro de economía
y le dice: mijito no hay más plusvalía”.

Estos vaticinios lamentablemente que con el paso del tiempo y el crecimiento del Viejo Valle y la nación se han dado.