Tiquete Picao o La Dejo el Tren. Crónica: Por Celso Guerra Gutiérrez

, Nacionales

La picaresca y alegría en la música vallenat a  siempre ha sido característica de nuestros músicos, por ende  protagonista de primer orden de muchas vivencias propias o ajenas,  picardía caribeña que está enmarcada en canciones que hacen parte de la antología del folclor y que han trascendido generaciones.
Nuestros  campesinos cantores de vieja data, le  cantaron a sus triunfos  y derrotas, a sus  amoríos exitosos, desengaños y frustraciones y otras actividades  propias de sus labores  en el campo y su trashumancia como juglar, llevando alegría y noticias a  poblaciones,  aldeas y veredas olvidadas, localidades donde eran atendidos a cuerpo de reyes sin ninguna tipo de prevención, poblaciones donde la mayor de la veces ocurrían los hechos narrados en sus cantos, los labriegos de esas aldeas los remuneraban bien  su oficio de músico y cronista musical.
Uno de esos episodios picaresco le ocurrió al  compositor Juan Evangelista Hernández Sánchez , nacido en El  Difícil, departamento del magdalena en 1935, nos lo  cuenta en una canción que el tituló,  “Tiquete Picao” y que su amigo Luis E Martínez, grabo como “la dejo el Tren” apropiándose de su autoría.
Juan Evangelista le conto al profesor e historiador Jairo Soto Hernández, para la sistema Cardenal, que esta historia le ocurrió en su pueblo natal con su paisana,  feliciana Arrieta Rivero, “La Negra”, con quien mantuvo unos amoríos furtivos, a la cual le propuso matrimonio varias ocasiones , ofrecimiento  que ella siempre rechazaba  tajantemente.
En su trasegar Musical por la región Sánchez Hernández, se fue al  Paso, Cesar, la tierra de la dinastía Duran, amenizar sus fiestas junto a Ovidio Granados, David Oviedo, padre de “Goyo”  Oviedo, entre otros.
Se embarcaron  en el tren, conocido como “El expreso del sol”,   al rato se presentó un asistente  “del diablo al que llaman tren” exigiéndole el tiquete a los pasajeros, al mostrárselos el ayudante los picaba, símbolo que ya había sido usado, este hecho dio pies  inmediatamente para que la desbordante mente de Hernández fluyera, “carajo esto es lo que le está pasando a la “Negra”, ella tiene el tiquete picao, por eso no se quiere ir conmigo o con otro”.
No sé lo que le pasa a la negra /porque ya el tren la quiere dejar/si está viviendo frente a férrea/pero no se ha podido embarcar.
Alguna cosa le habrá pasado a la negra /porque en todos los viajes se queda/seria que algún pasajero avispado /que le rompió el tiquete a la negra.
Ella dice que no tiene suerte/porque el tren ya la quiere dejar/tiene preparado el tiquete/ pero no se ha podido embarcar.
El tren  ya la dejo  ya se siente queda/el tren la le pito y no se pudo embarcar/ no sé qué le pasó  ni que le pasara/ el tiquete perdió por ser tan descuida.

Su desvencijado acordeón “guacamayo” por el paso del tiempo y tanto uso no funciono  más, avería que  obligo a su dueño a buscarle reemplazo, fue  a donde Juan Madrid quién fue  guitarrista, segunda voz de Luis E Martínez y a la vez, su técnico de acordeones, residente en el Copey, al igual que Luis Enrique, hasta donde se trasladó Juan Evangelista.
Madrid le recomendó a su amigo compositor llegar a donde el hermano de Luis e Martínez, “Chema” Martínez,  quien estaba vendiendo un acordeón en buen estado  de su hermano en 250 pesos, al llegar obviamente este probo el instrumento musical, le gusto y al estar próximo “Chema” Martínez a grabar un Lp, con Armando Zabaleta, le recomendó su composición, la cual se la interpreto , e impacto al buen acordeonero de Los Haticos en La Guajira, se la hizo repetir varias veces, al momento llego Luis E Martínez, quien le cedió su acordeón nuevo al autor, para que le siguiera interpretando varias veces la misma canción.
Luis e Martínez quedo comprometido grabar la canción a nombre de su verdadero autor en el sello Curro de  Cartagena, el registro a su nombre, ante el reclamo airado de su autor, le argumentó que al momento de etiquetar el nombre del autor  en el disco,  se le olvido el nombre.,
Comenta el historiador y compositor Julio Oñate Martínez, que Hernández capoteo un mal momento, dice que   con el paso de los años tuvo la oportunidad de interpretarle la canción “ el Tiquete Picao” a “la negra” a petición de sus hermanos, claro Juan Evangelista, con mucha vergüenza ante la presencia de la musa inspiradora de esta canción que sonaba por todas partes, hizo la salvedad que esta era no era “la Negra”, del difícil, si no  la del Copey.
El pobre Juan Evangelista se quedó con las ganas de picarle el tiquete a “la negra”.